Escrito por Lí Vallejo
Las colectivas Negritudes Diversas y Colectiva No Binarie en Honduras, y Cuirpoétikas y RedTrans Joven en Guatemala son articulaciones que muestran la continua labor en pro de mejorar las condiciones socioculturales de las existencias LGBTTTNbC+ en Centroamérica.
Las poblaciones trans somos mayormente afectadas por los engranajes de opresión, sobre todo cuando nos atraviesan otros marcadores sociales como clase, raza, edad, geografía, discapacidad, entre otras. Los cuales condicionan cómo y por dónde nos movemos, cómo nos entendemos/perciben en el entorno social.
En Centroamérica los avances en cambios estructurales y respeto a nuestros derechos básicos como corporalidades, identidades y sexualidades diversas aún son escasos.
Sin embargo, la labor de liderazgos y colectivas organizadas de personas trans siempre florece aún en territorios áridos. Desde abrir espacios que dan protagonismo a existencias trans, hasta la gestión y creación de redes comunitarias.
Yo soy… porque somos
Numa, es una persona trans que nació y vive en Ciudad de Guatemala. Estudió antropología y gestión cultural. Asimismo gestiona, investiga en Cuirpoétikas colectivo que cofundó en el 2015.
Cuirpoétikas fue una de las primeras colectivas que trabajó la gestión de arte y cultura LGBTTTIQ+ en Centroamérica. En Honduras la identificamos como una iniciativa hermana que influenció nuestros procesos de autoconvocarnos.
“Nuestra matriz ha sido la poesía”, recordaba Numa las palabras de Manu Tzoc, su compa que también forma parte de la colectiva, cuando hablamos sobre cómo se gestó Cuirpoétikas.
“A partir de ahí nosotros decidimos armar esta idea de festival anual multidisciplinario que juntara una serie de propuestas artísticas, imágenes, discursos, entre otros, que se estaban gestando en Latinoamérica”, expresa Numa.
Activismo en primera persona
Ale Kurkuma, se refiere a sí misma de forma cambiante, es une artista multidisciplinar que se articuló en la RedTrans Joven durante los años 2021-2023. Era cogestore y Dj en los mercaditos autogestivos que organizaban. Para Ale la soledad y las ganas de conocer más personas trans fueron motivaciones para unirse a la red.
“En el proceso conocí personas a quienes les atraía y que se vinculan con personas trans de forma política no fetichista. Conocí personas que participaron y nos conocieron en los mercaditos y después de años se acercaron a mí y me compartieron que son trans o no binaries. Ahí percibí que solo necesitaban vernos. Ver a personas trans existir y esa era toda mi intención”, expresa Ale.
Bristhian, activista transmasculino, mestizo y antirracista, nació y vive en Tegucigalpa, Honduras. Es Ingeniero en marketing y negocios internacionales, microfinanciero y estudiante de trabajo social con especialidad en gestión financiera que respalda proyectos orientados a fortalecer las comunidades trans y racializadas.
“Soy parte de Colectivo Negritudes Diversas, un espacio que nació en 2024 y trabaja desde la interseccionalidad para visibilizar las luchas de las comunidades LGBTIQ+ negras-garífunas en Honduras. Para mí, es un lugar de articulación política, de resistencia frente a las estructuras heterosexuales, clasistas, racistas y patriarcales que nos intentan reprimir”, cuenta Bristhian quien también es parte de Colectiva La Maricada.
A Colectivo Negritudes Diversas les interesa la producción de conocimiento, teorización, narrativas decoloniales y rescate de saberes ancestrales y culturales garífunas, así como el fortalecimiento político y de redes entre personas negras-garífunas, mestizas y racializadas que habitan la urbanidad.
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Lavanda De León, es una persona transfemenina no binaria/agénero, nació y vive en Tegucigalpa. Es estudiante de psicología, vegana y sus deseos por el activismo se gestaron y accionaron desde los 17 años. Es parte de Colectiva No Binarie desde su inicio en octubre de 2021. La colective trabaja por la visibilidad y reconocimiento de las existencias No Binarias en Honduras.
“A parte de Colectiva No Binarie, soy parte también del movimiento Yo No Quiero Ser Violada, que es un movimiento muy conocido aquí en Honduras. Tiene bastante presencia en las calles. Y también soy parte de Jóvenes por la Integración Honduras que busca la educación ambiental en escuelas y colegios”, nos narra Lavanda.
Colectiva No Binarie tiene presencia política con el ciberactivismo para la visibilidad y reconocimiento de las existencias no binarias en Honduras, así como participar de iniciativas políticas, artísticas y culturales.
Técnica: xilograbado sobre papel hecho a mano de cáscara de mínimos y de huevo.
Año: 2024
Espacios de encuentro
Consideramos que las ganas de articularse y de trabajar colectivamente nacen de búsquedas personales que están directamente vinculadas con nuestras identidades, es decir, con reconocer y comprender mejor nuestro cuerpo-territorio.
“Mis deseos de articularme colectivamente surgieron cuando comencé a buscar informaciones sobre la identidad. Entendí que aunque mi lucha era profundamente personal, necesitaba del apoyo de otres para transformarla en un accionar político. Fue en ese momento que comprendí que nuestras luchas y resistencias son parte de un tejido más colectivo qué desafía este Cistema que intenta silenciarnos”, expresa Bristhian.
También la búsqueda por posibilitar expresiones artísticas y corporales nos llevan a colectivizar y organizar propuestas que promuevan el diálogo entre existencias plurales y diversas.
“Yo nunca había pertenecido a ninguna colectiva, y la verdad es que vengo de una experiencia de vida que tampoco es que yo me haya movido como en manada ni he tenido muchas amistades. He sido una persona muy solitaria. Pero a partir de la poesía sí sentí muy chilero tener una manadita de poetas o de gente a la que le gusta escribir y juntarnos a compartir nuestros poemas”, cuenta Numa.
El acto de la escritura, del exhibicionismo oral, como a Numa le gusta decirle, puede representar para nuestras existencias marginalizadas y diversas, como diría Anzaldúa (2017) caminos para “descubrirme, preservarme, construirme, para lograr la auto-autonomía”.
Proponemos pensar la escritura más allá del verbo en sí, pensar que con el acto de reconocernos vivas/vivos/vives estamos escribiendo nuestras identidades, memorias y corporalidades sobre las ciudades. Escribir se vuelve un acto que nos desborda y nos encuentra siempre.
Nuestros deseos vueltos acción
Las amistades y complicidades son fundamentales para la organización de colectividades. Identificarnos en los cuestionamientos y búsquedas personales, estudiar y pensar las intersecciones nos llevan a juntarnos para entender mejor las estructuras que nos oprimen.
Esta experiencia nos permite planear un accionar político con estrategias creativas para tejer narrativas de visibilidad y educación comunitaria, y así poder socializar nuestro devenir trans.
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Para Lavanda De León la experiencia de organizar una colectiva que reuniera voces no binarias comenzó como un taller para conversar sobre no binarismo entre personas no binarias.
“Al final del taller llegamos al consenso de que deberíamos de formar un colectivo para estar articulades. (…) Eran personas que ya conocía, que ya tenía una amistad con ellas, entonces como una familia por decirlo así. Lo que me motivó fue eso. Y así nació el primer colectivo de personas no binarias en Honduras”, cuenta Lavanda.
Para Ale aunque la RedTrans Joven esté en pausa por ahora, muchas personas recuerdan esta iniciativa con cariño como un espacio de encuentro y comunidad.
“Nos apoyábamos aún fuera de las actividades. Creamos un grupo de WhatsApp que orgánicamente servía para eso, donde incluimos a todas las personas trans que querían ser parte. Impulsé mi carrera con mi música en los mercaditos. Muchas personas se enamoraron, muchas personas neurodivergentes se encontraron con otras… Nos acompañamos”, comparte Ale.
Estas iniciativas de autogestión son creadas desde y para nosotres como personas trans, lo cual alimenta nuevos ecosistemas disidentes que irrumpen la realidad social colonial.
Juntarse para soñar e imaginar en colectivo otras formas de relacionarse y habitar el mundo son potencias para posibilitar cambios sociales.
Sin romantizar la colectividad: ¿cómo habitamos las heridas?
Técnica: xilograbado sobre papel hecho a mano de espada de santa bárbara.
Año: 2024
Nuestros atravesamientos personales moldean las diversas perspectivas de ver y entender el mundo, y cuando nos habitamos trans en contextos sociales tan violentos como lo son los territorios llamados Honduras y Guatemala, los procesos pueden ser solitarios y difíciles de sanar.
¿Cómo articular proyectos donde nuestras voces y diferentes atravesamientos sean escuchados, considerados? ¿De qué manera podemos intentar tejer desde las diferencias? ¿Cómo habitarlas sin dejar que nos dividan tanto?
Desde hace tiempo Audre Lorde ya teorizaba y problematizaba sobre esto cuando confrontaba el feminismo demasiado mujerista, clasista y blanco que predominaba en su época, y que tristemente se sostiene hasta el día de hoy.
Ella sabiamente compartía que no son nuestras diferencias las que nos dividen, sino nuestra incapacidad para reconocer, aceptar y celebrar esas diferencias, tornarlas en nuestra potencia transmutadora y nuestras búsquedas colectivas.
Podemos afirmar que todas las experiencias colectivas pasarán por situaciones conflictivas, desafíos y diferencias que nos harán cuestionarnos la naturaleza misma de colectivizar. Entonces, ¿por qué apostarle a la comunidad? ¿porque atrevernos a gestionar espacios políticos, artísticos y culturales desde nuestras existencias?
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“Hubo un momento que intenté articularme desde lo identitario y fue todo fallido porque en ese momento me identificaba como lesbiana pero no era ‘la lesbiana lesbiana’ que esperaban en Guatemala. ¿Por qué? Porque me gustaba besarme con maricas, porque al rato tenía otras disidencias de deseo o estéticas. Como en primer lugar llamarse mujer, yo – la lesbianidad – lo tomaba más desde la de Wittig de ‘las lesbianas no son mujeres’, entonces un poco más desde lo cuir. Todo fue muy fallido y eso es lo que me hizo pensar pues ¡que rico! Somos un montón de gente degenerada que nos gusta estar con un pie allá y otro acá”, expresa Numa.
Como nuestras identidades y formas de vivir el género y la sexualidad son oscilantes y experimentales, es posible que esto nos lleve a repensarnos y cuestionarnos todo.
Esto pasa mucho cuando estamos en proyectos colectivos donde nuestras corporalidades, identidades y sexualidades están presentes como narrativas importantes para estos procesos de trabajo.
Consideramos que las existencias trans necesitamos de más espacios e iniciativas de proyectos que acojan y acompañen los procesos y mutaciones de nuestro devenir trans. Espacios que también estimulen y permitan diálogos y reflexiones sobre existencias trans atravesadas por diferentes marcadores sociales de la diferencia.
“A las personas trans nos persigue la realidad” reflexiona Ale, y es que para nuestras existencias mayoritariamente en condiciones de precarización juntarse, escucharse y buscar comunidad es una pulsión por la vida urgente y necesaria.
“Siento que aún falta muchísimo porque existe el miedo. Por ejemplo, yo cuando inicié este proceso de estar y hacer voluntariado en las organizaciones, percibí que tenía/n miedo de salir a la calle. […] Hace falta crear espacios de fortalecimiento continuo donde las personas puedan desarrollarse y fortalecer sus liderazgos”, comenta Bristhian.
Desafíos y aprendizajes
En nuestros caminos al participar de proyectos colectivos, uno de los grandes desafíos que pueden empujarnos a desvincularnos de ellos es la identificación de diferencias políticas grandes, sostenidas por faltas de diálogo y ausencia de autocrítica.
Otras veces los intentos por colectivizar nos han llevado a rupturas y heridas tan profundas que nos repensamos si continuar apostándole desde ese lugar.
Cuando no nos permitimos habitar la ternura radical para confrontarnos, para escucharnos humildemente y para intentar expresar nuestros sentipensares es más probable que los egos, la individualidad y la competitividad, típicos del capitalismo, enfermen nuestros proyectos.
Esta rivalidad que nos amenaza es algo que tenemos que enfrentar sabiamente, para no repetir los discursos y herramientas de la hegemonía opresora que intenta anular y censurar nuestras pluralidades y diversidades.
“Se ha dicho abiertamente que no se va a incluir a personas no binarias en los trabajos por las personas trans, porque consideran que podemos entorpecer o hacer que el proceso de reconocimiento de identidad de género sea más lento en el país. Escuchar todo esto me hace ver que hay una increíble ignorancia y desinformación”, afirma Lavanda.
¿Qué caminos abrir, por qué caminos andar?
Luchar contra las estructuras de poder puede ser desgastante y siempre es un reto transformar las heridas y las opresiones en acción política.
Por eso las apuestas de gestión de espacios independientes de cualquier índole deben estar abiertos a dialogar sobre la complejidad de nuestras existencias y formas más saludables e inclusivas de trabajar en comunidad.
Esto es innegociable en proyectos colectivos de personas trans y demás existencias marginalizadas, debemos rechazar usar las estrategias y herramientas del amo en nuestra contra, pues limitamos nuestras propias apuestas organizativas.
Las estrategias de gestión que realizan Numa Dávila desde Cuirpoéticas y en su momento Ale Kurkuma con RedTrans Joven, Bristhian Cárdenas en Negritudes Diversas y Lavanda De León junto a Colectiva No Binarie son un trabajo de contracultura disidente, pues promueven la participación de personas trans.
También porque trabajan por alimentar la esperanza al organizar espacios de enunciación desde lo posible, alzando nuestras voces y posibilitando la vida. Pues existir y habitarse trans es un acto político y de resistencia diaria.